El 1 de noviembre de 1998 a las 4:45 de la madrugada, alrededor de 1500 guerrilleros de las FARC iniciaron acciones de posesión de la ciudad de Mitú por medio de las armas; Denominada por ellos mismos como “operación Marquetalia”. Es considerado como el operativo más grande realizado por parte de dicho grupo guerrillero (actualmente desmovilizado).
Cuentan que por algo más de 72 horas, esta ciudad estuvo bajo el poder de las FARC, puesto que el gobierno no pudo reaccionar con rapidez, ya que la unidad militar más cercana se encontraba a unos 300 km de distancia (San jośe del Guaviare) y la única forma de acceder a este territorio es por aire o por río. La guerrilla destruyó la pista de aterrizaje e hicieron lo que les dió la gana durante todo el tiempo que estuvieron allí. Esa fue la única vez que un grupo terrorista se ha tomado una ciudad capital. Sin duda alguna un episodio muy violento de la historia colombiana.
No me corresponde en la presente entrada hablar sobre ese suceso. Le dejo al lector la tarea de que investigue y se documente por su propia cuenta acerca de los hechos de lo allí ocurrido, si es que la curiosidad le pica.
Tuve la oportunidad de ir a Mitú entre el 12 y el 23 de abril de este año, que haciendo cuentas fueron once días. Once días que tuve para conocer la región, la gente, la cultura, sus costumbres, la gastronomía y muchas cosas más. Sólo puedo decir lo siguiente: Todo es absolutamente maravilloso; Yo no me quería devolver.
De entrada uno se da cuenta que la imagen que uno se hace es totalmente diferente a lo que es en realidad. El imaginario que solemos tener acerca de cómo es un indígena está totalmente desfasado de la realidad. No son como los muestran en películas o nos lo hacen ver en el colegio. No se puede culpar al colegio por enseñarnos mal, muy pocas personas han ido hasta allá y por ende no hay forma de imaginarse lo que no se ha visto. Colombia es un país que es alrededor de 40% selva amazónica; Es decir, casi la mitad del territorio es selva (y una selva muy tupida).
En toda esta región conviven aproximadamente 60 etnias indígenas -lo cual aún dudo pero es algo que ellos mismos me dijeron y no hay forma de contradecir a alguien que conoce su propio vecindario-. Cada etnia tiene su propia lengua y costumbres, a lo que uno llegaría a la conclusión de que son todos muy diferentes entre sí, pero no. Este panorama inicial indica que Colombia es un país principalmente indígena. Uno en la ciudad no alcanza a imaginarse la realidad.

Llegué un viernes sobre las tres de la tarde, nada más al bajarme del avión sentí de golpe la humedad presente en el ambiente. Allá puede llover hasta cinco veces al día (lo comprobé).
Mi objetivo en Mitú era colaborar con toda la parafernalia de la semana santa en veredas de resguardos indígenas aledaños. Yo estuve en calidad de misionero y como tal, tenía como jefe inmediato de labores al párroco de la catedral. De hecho fue él quien me recibió en el aeropuerto junto con la encargada de la pastoral social regional; Ella me dijo al recibirme “Estábamos pendientes de tu llegada, desde mi casa estuve esperando a que el avión aterrizara”. Yo pensaba que era una ridícula por eso, luego comprobé que es cierto; Desde cualquier parte de Mitú se escucha cuando llega un avión. Uno no está acostumbrado a eso.
A pesar de que Mitú es la “ciudad capital” del Vaupés, la gente de allá no la ha dejado de considerar como pueblo, y es que no es muy grande. Se le puede dar la vuelta a pie en más o menos una hora y media. Lo que quiere decir que todo el pueblo está organizado en torno a la pista de aterrizaje. No como en otros lados donde el aeropuerto es a un lado, ¿y no hay mucho ruido por eso?, pues no. A Mitú solo le llega un vuelo al día y suele ser al medio día, recogen pasajeros y ahí mismo vuelve y se va. Los vuelos se retrasan a veces por mal tiempo (por eso llegué a la hora que llegué).
Hay mucho comercio y personas de todos lados. Era curioso ver toda la cantidad de paisas que había, aunque el fenotipo es principalmente indígena. Como lo mencioné antes, es contrario a lo que se piensa. Se ve mucho progreso y buena calidad de vida. También tiene un puerto porque está sobre la margen derecha del río Vaupés.

He estado en otras misiones en otras ocasiones, pero esta es la primera vez que voy solo a una, lo cual fue un gran reto. Mi objetivo personal en cada misión no es la de evangelizar o todas aquellas labores eclesiales que suele hacer un misionero; Mi objetivo era sacarlos de su zona de confort, brindarles espacios alejados de lo cotidiano, por un lado, pero por otro era ir a mirar como ingeniero con qué se les puede ayudar (En La guajira planteé una maloca digital para colaborar con la educación de ellos).
A pesar de no conocer a nadie, hice amigos muy rápido, la gente de pueblo es muy sociable. Todo el tiempo me estaban saludando sin necesidad de conocerme y eso es muy bueno. Reconocer que la persona a la que te diriges es alguien igual de valiosa a uno adquiere sentido con un simple “Buenos días”, “¿Cómo está usted?”, “¿Cómo me la ha ido? Uno no está acostumbrado a eso en la ciudad; Claro, el ritmo de vida es totalmente diferente, la gente vive de afán en la ciudad, yendo de un lado a otro cumpliendo horarios. Trabajando para pagar deudas.