El amor es libre, no conoce de horarios, ni de edades, ni hace daño. Si hiciera daño no sería amor, sería otra cosa. Cualquier cosa menos amor.
El dilema con el rollo del amor es que no existe un manual que diga cómo hay que vivirlo, sentirlo o manifestarlo. Según los griegos hay 3 tipos de amor (Ágape, fíleos y eros). Aquí me voy a referir al eros; Ese tipo de amor que se supone es hacia alguien más y no es familiar de uno. Ese amor que se dice o se siente hacia la pareja.
Todo en nuestra sociedad ha adquirido estándares con los que debemos cumplir para poder encajar en dicha sociedad. Si no se cumplen pues se corre el riesgo de ser vistos como bichos raros.
Si hay algo que no encaja entre los calificativos de ‘bueno’ o ‘malo’ es considerado raro. Pues bien, los estándares de los que hablaba hace rato se suelen seguir para que lo que hagamos y digamos pueda encajar en la categoría de bueno e incluso ‘normal’.
Si no es normal pero tampoco es malo, lo más probable es que sea anormal ¿Quién define tantos estándares? ¿A quién le corresponde determinar lo bueno, lo malo, normal o anormal?
Ver a las personas como un objeto es normal, atesorarlas como si de un billete de alta denominación se tratase está bien, no corresponder con un regalo o detalle el día que se cumple mes está mal, el amor entre dos personas del mismo sexo es anormal.
Todo el tiempo estamos siendo juzgados por nuestros actos, por lo que decimos, por la persona que es nuestra pareja, por la forma en que manifestamos nuestro cariño, no sentir celos no está bien, sentir muchos celos y rayar con lo posesivo tampoco está bien ¿Cuál es la medida exacta para poder amar y ser aceptados?
Repito lo dicho, no hay un manual que diga como amar, como se debe demostrar cariño, como tener sexo (Existe el kamasutra pero no es ley. Es más como un libro de recomendaciones), ¿Cuál es la medida para amar?
Yo pienso que lo que hay que hacer es romper con los esquemas. Dejar a un lado los estándares y ser felices con quien se nos dé la gana en la forma en la que se nos dé la gana.
Preferir a alguien por encima del resto para ciertas cosas ya es una manifestación (no necesariamente de amor). Querer brindar lo mejor que tenemos a esa misma persona, ya conlleva un nivel de sacrificio. Pero preferir la libertad bajo las mismas condiciones anteriores y que esa persona corresponda dicha libertad con lo mismo que uno dá y que ya mencioné, va más allá de todo lo convencional.
Nadie es pertenencia de nadie. Nadie nos puede obligar a hacer nada que no queramos y brindar lo que se tiene sin ningún tipo de medida, para mi es amor puro, lo demás es añadidura. Lo mínimo que se necesita para ser felices mutuamente, es que exista un nivel aceptable de estabilidad emocional.
Yo digo que hay que amar de tal forma que la felicidad se mutua y sin darle gusto a nadie más, si no es así ¿Para qué tener pareja?