Inmersos en esta sociedad tan injusta y donde no muchos son conscientes de la realidad del país, la gran mayoría de personas se encuentran debatiendo de forma desgastante sobre las realidades sociales y políticas sin llegar a un punto de acuerdo.
La sociedad colombiana viene de estar polarizada desde que existe como nación independiente, desde 1819 que es la fecha en la que realmente se independizó Nueva Granada. En 1810 fue el grito de independencia. No muchos saben que entre Santander y Bolívar se formó una rivalidad y desde ese momento Colombia se partió políticamente en dos, prácticamente todo el siglo XIX y parte del siglo XX duró gobernado por liberales y conservadores. Los anteriores son datos históricos y hay que decirlos, nadie se los inventa.
La anterior constitución a la del 91, fue la de 1886; fueron más de cien años bajo una misma constitución, que era bastante diferente contrastada con la actual, pero tenemos muy pegado aún el chip del régimen anterior.
Analicémoslo desde este otro espejo: Rusia se demoró más de 70 años en darse cuenta que el modelo socialista no servía (se convirtió al capitalismo), ya han pasado 29 años y siguen existiendo secuelas de su anterior ideología. Así pues, no debería extrañarnos que tener una historia tan dividida y que actualmente exista tanta gente jalando para su propio lado, si en todo el mundo hay problemas relacionados con “la gente no sabe reconocer las diferencias del otro” que nos afectan a nosotros también, y cuando hablo de nosotros me refiero los latinoamericanos.
A las personas, nos cuesta reconocer que los demás piensan diferente. No existen dos perspectivas iguales de la vida porque sencillamente todos tenemos problemas diferentes, diferentes familias, diferentes historias. diferentes orígenes, entre otras muchas diferencias.
Existen diferentes razas, pero una sola cultura latinoamericana; puede que seamos blancos, negros, mestizos, colombianos, venezolanos, puertorriqueños, dominicanos o brasileños, todos disfrutamos por igual de música como la salsa, el merengue, la bachata, el tango, la cumbia o la bossa nova.
Simón Bolívar estaba obsesionado con unificar el pueblo latinoamericano en una sola gran América y murió pensando que su muerte iba a servir para unificar al pueblo. Es difícil hablar de lo que ya se perdió. Nos creemos gringos (en otros casos británicos), nuestras vidas se definen a decidir entre ir a comer en Subway o Mc Donald’s, entre tomar un café de Starbucks o ir a ver una película de súper héroes de Marvel, tomarle foto a absolutamente todo y publicarlo en redes sociales y esas cosas realmente no están mal. Lo que sí está muy mal es el hecho de darle la espalda a la realidad que vivimos y es la misma sociedad la que nos induce a ello.
Se sube a los medios de transporte público en la ciudad un artista callejero que hace “Rap consciencia” y algunas personas van con audífonos, otros chateando o mirando redes, otros realmente poniendo cuidado, etc. Nos choca que ellos nos digan lo mal que estamos, pero incluso también cuando se suben venezolanos, limosneros y vendedores.
Estamos muy divididos. Actualmente, hubo inscrito para las próximas elecciones presidenciales del 2018-2022 ¡17 partidos políticos! Debemos servirnos de espejo los unos a los otros, no para ver las igualdades, sino para reconocer las diferencias que hay en el otro. De esa manera dejamos de criticar a los que nos rodean, como se visten y qué ideología tienen, pues no son necesariamente excluyentes, de hecho, pueden existir puntos donde se complementen.
Traje a colación al principio la constitución de 1991 porque es resultado de un grupo de estudiantes de universidades públicas y privadas que formaron la propuesta de la séptima papeleta. Hay que desconectarse de la falsa realidad que nos ofrecen las otras culturas y empoderarnos de todo el potencial que tenemos.
Todo esto cambia si reconocemos que médicos, economistas, políticos, ingenieros, filósofos, sociólogos, periodistas, biólogos y demás carreras (no necesariamente profesionales) que componen los roles de esta sociedad, tienen una perspectiva única de la realidad y ésta en particular tiene mucho que aportar a las demás. Un rango de visión más amplio de la realidad nos ayudaría a saber cómo debemos abordar cada una de las diferentes problemáticas que vive el país eficaz y conscientemente.